Domingo, 22 De Octubre De 2017
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Historia

HISTORIA DE VERDÚ

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Verdú es una de las poblaciones más antiguas de Catalunya. En su entorno se han encontrado restos arqueológicos de diferentes periodos; desde hallazgos de la etapa prehistórica pasando por las ibéricas, romanas y medievales. La población fue conquistada por Ramón Berenguer I, conde de Barcelona, ??en el año 1055-1056. El primer documento de Verdú, dice que el conde hizo donación a Arnau Company, su esposa y su hijo. Luego la castellanía de Verdú estuvo más de dos centurias en manos de la familia Arnau de Verdú. Se sabe que en 1130 Berenguer Arnau d' Anglesola ya figura como señor de Verdú, y que seguramente la había recibido por herencia de su padre. Berenguer Arnau d'Anglesola fue el padre de Guillem Arnau, Níniva, Sibilia y Berengera. Berenguera recibió de su padre el señorío de Verdú como dote de su boda con Guillem II de Cervera. Berenguera d'Anglesola fue quien otorgó la carta de población el año 1184, y al mismo tiempo es quien cede los terrenos para construir las casas con la condición de que los habitantes tienen que construir las murallas, las torres y los portales. Nace la nueva villa de Verdú; cerca del castillo con repobladores procedentes de diversas zonas. Hasta este momento en el área urbana sólo estaba el castillo y una pequeña iglesia. A mediados del s. XIII se empezó a construir sobre la primitiva iglesia dedicada a Nicolau de Bari, un nuevo templo dedicado a Santa María, bajo la influencia del románico de La "Escuela leridana". Guillem III de Cervera, hijo de Berenguera, y Señor de Verdú y Juneda, ha pasado a la historia como un personaje inquieto. Para poder hacer frente a los gastos de una cruzada a Jerusalén, empeña en Poblet, en 1203, el Castillo de Verdú con todas sus pertenencias. No pudiendo devolver el préstamo se hizo la escritura de venta a favor del Monasterio en 1227. El Alcalde era nombrado por Poblet, y ejercía la difícil tarea moderadora entre la Villa y el Abad. Poblet, que tenía con Verdú la posesión más rica y más grande de todos sus dominios, obtuvo sabrosos privilegios entre los que destaca, por el beneficio que reportaba a la Villa, el derecho a Feria, hoy desaparecida, concedida por el Rey Pedro III el Ceremonioso, 1378. Feria de animales de pie redondo que se celebraba por St. Marc y duraba diez días. A partir de aquí y hasta la desamortización de Mendizábal (1835) la villa se desarrolló integrada al monasterio.

EL POBLADO IBERO LOS ESTINCLELLS

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El asentamiento íbero de los Estinclells (Verdú) se constituye en un pequeño promontorio, alargado y orientado de este a oeste, ocupando una superficie prácticamente plana que ocupa un área total de 2.965 m2. Se han localizado un total de siete unidades domésticas, todas ellas de forma trapezoidal, adosadas entre sí y dispuestas en batería. Todas las unidades domésticas, presentan la misma superficie de suelo, unos 50m2, aunque la disposición interior varía: casi todas tienen tres o cuatro ámbitos diferenciados. también se ha descubierto una muralla perimetral de unos 45 metros de longitud, junto con un foso defensivo. Se trata de un tipo muy común de asentamiento de toda el área ibérica, con una única fase ocupacional (S. III A.C.), y con una población de una posición social relativamente elevada por la amplitud y complejidad de las viviendas del asentamiento.

LA FERIA DE VERDÚ

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La concesión soberana de celebrar feria era concebida por los habitantes de una localidad y sus alrededores como un importante futuro para las transformaciones sociales y económicas que sucedían. Nuevas oportunidades de desarrollo comercial y crecimiento demográfico con la atracción a la villa de nuevos pobladores. La feria comportaba una predisposición activa en la mejora de las infraestructuras viarias y de transporte. La Ferias se celebraban en puntos comercialmente estratégicos, en cruces de caminos, al abrigo de castillos y monasterios, como es el caso de Verdú. El rey Pedro III el Ceremonioso, mediante el Abad de Poblet, como señor de la villa de Verdú, concedió el privilegio para celebrar una feria anual a comenzar el día 25 de abril, día de San Marcos y que se alargaba durante diez días. La misma disposición real concedía a la localidad celebrar un mercado semanal cada miércoles. Verdú se convirtió básicamente en feria ganadera, con la comercialización de animales de pie redondo, bovinos y ganado lanar, hasta llegar a ser la feria más importante del Principado en las tracciones de comercio mulato durante la Baja Edad Media y a lo largo de la Edad Moderna. El dominio del Monasterio de Poblet sobre Verdú influyó poderosamente en la historia no sólo de la feria sino de la misma villa. Poblet promovió el éxito de la feria enviando cartas a todos los habitantes de sus dominios, para que acudieran a mercadear. La Feria existió hasta los años sesenta del siglo XX. El interés que suscitaba la feria fue tan grande que incluso se registró una película, en la década de los años treinta.

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